Por iniciativa de los diputados Hugo Domínguez y Germán Perelli, ambos del bloque de Encuentro Cívico, la Cámara de Diputados del Chaco sancionó la Ley denominada "Saludo en Lengua Nativa".
A partir de esta iniciativa, cada escuela pública de la provincia se saludará también en lenguas originarias de las tres etnias más importantes: qom, moqoit y wichí. “Consideramos que es una manera de custodiar, valorar y reivindicar nuestras lenguas originarias” afirmaron los autores de la ley.
AMBOS DIPUTADOS ESPERAN REALIZAR “UN APORTE PARA QUE EN LA DIVERSIDAD, NOS RECONOZCAMOS, RESPETEMOS Y VALOREMOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, RECONOCIENDO SUS LENGUAS, AL MENOS Y EN PRINCIPIO, A TRAVÉS DEL SALUDOS EN LAS ESCUELAS”.
AL MISMO TIEMPO INDICARON QUE HABRÁ QUE TOMAR COMO DATO QUE POR EJEMPLO EN LAS PROVINCIAS FRONTERIZAS CON LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY SE RECONOCE Y SE HABLA EN LA LENGUA GUARANÍ, Y EN EL PAÍS VECINO INCLUSO ES SU SEGUNDA LENGUA, DESPUÉS DEL CASTELLANO, Y AQUÍ CON LA MAYOR POBLACIÓN ABORIGEN DEL PAÍS, CON MÁS DE 50.000 CIUDADANOS DESCENDIENTES DE ABORÍGENES QOM, MOQOIT, Y WICHÍ, EN TODA LA PROVINCIA, NO LE ESTAMOS DANDO LA IMPORTANCIA A NUESTRAS LENGUAS NATIVAS Y POR ELLO CON ESTA INICIATIVA CONSIDERAMOS QUE DEBEMOS CUSTODIARLAS Y REIVINDICARLAS EN EL TIEMPO”, REMARCAN.
AMBOS REPRESENTANTES DE ENCUENTRO CÍVICO DESTACARON QUE EL OBJETIVO DE LA NUEVA LEY ES QUE, A TRAVÉS DEL SALUDO EN LENGUA ORIGINARIA QUE CORRESPONDA A CADA ZONA DONDE HABITAN EN LA PROVINCIA, LOS NIÑOS Y JÓVENES QUE CONCURREN A LAS ESCUELAS,
Hablan de las etnias qom, moqoit y toba que “estuvieron y están, que tienen sus costumbres, idioma e idiosincrasia, en nuestro Chaco”, afirman Domínguez y Perelli.
Este material publicado por UNESCO, es un informe regional sobre el multilingüismo en los medios digitales. La presencia de las lenguas indígenas en el ciberespacio requiere de estrategias y objetivos a corto plazo.
Me resultó interesante recuperar de este informe la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), y las
Recomendaciones de la UNESCO sobre la Promoción y el Uso de Multilingüismo y
Acceso Universal al Ciberespacio (2003), las recomendaciones centroamericanas -útiles para Latinoamerica toda- podrían incluir:
- Tomar las medidas necesarias para aliviar las fronteras de idiomas
- Asegurar que todas las culturas puedan expresarse y tener acceso al
ciberespacio en todos los idiomas, incluyendo los que son indígenas
- Fomentar y soportar la creación de capacidad por parte de los Estados
Miembros y de las organizaciones internacionales, para la producción de
contenidos locales e indígenas en Internet
- Formular políticas nacionales apropiadas por parte de los Estados Miembros,
incluyendo idiomas indígenas e información pública, para el soporte de la
preservación de idiomas indígenas en el ciberespacio
- Promover la enseñanza de idiomas, incluyendo lenguas maternas, en el
ciberespacio - Fomentar la investigación y desarrollo participativo, colaborativo, y la
adaptación local de los sistemas operativos, motores de búsqueda,
navegadores web con capacidades multilingües, diccionarios y terminologías
online
- Promover el acceso a Internet como un servicio de interés público,
- Facilitar el acceso universal a Internet mediante costos de
telecomunicaciones e Internet accesibles, con consideración especial de las
necesidades del servicio público, las instituciones educacionales, y de los
grupos de poblaciones desfavorecidos y discapacitados
- Facilitar el acceso y la comunicación comunitaria a cada nivel de la sociedad
- Fomentar soluciones de acceso abierto, incluyendo estándares, portabilidad
e interoperabilidad
- Promover una educación abierta, integrada e intercultural combinada con
una capacitación técnica de TICs, que considere la conciencia de principios y
valores éticos
La
cuestión es quién dice, con peso legal, que una persona sabe hablar castellano
y que sabe hablarlo lo suficientemente bien como para entrar a una Universidad,
por ejemplo. Si eso se decide en América o en España. Porque quien pueda
certificar este saber manejará también programas de estudio, bibliografía,
dinero y poder.
En estos
días un grupo de intelectuales, escritores, graduados de Letras y referentes
del mapa cultural argentino –entre ellos José Luis Moure, director de la
Academia de Letras– levantaron una voz de alerta por un acuerdo firmado entre
la UBA y el Instituto Cervantes de España –junto con la Universidad de
Salamanca y la Universidad Nacional Autónoma de México–, para homologar una
nueva certificación del español como lengua extranjera, el SIELE. ¿De qué
se trata? En 2001, la Argentina creó el CELU, un certificado que examina la
habilidad en el uso del castellano, como lo hace el First Certificate en inglés.Argentina era el único país fuera de España que tenía un
sistema así. Ahora, el SIELE pretende instalarse como el
sistema internacional de la lengua española por excelencia. Quienes lo rechazan
dicen que acá hay una pelea por la propiedad de la lengua. España quedaría como
el evaluador privilegiado.
Jorge
Fondebrider, creador del Club de Traductores Literario de Buenos Aires dice que
“el acuerdo deja a los españoles y al Instituto Cervantes en hegemonía absoluta
para juzgar lo que es el correcto castellano. Esto significa seguir la norma
española y fortificar la marca ‘España’, que es algo que los españoles quieren,
porquehay un mercado gigantescoen
términos de venta de sistemas de aprendizaje, venta de diccionarios,
etc.”.
Leonor
Acuña, investigadora y docente que participó en la creación del CELU, dice que
ese sistema se toma en 11 países y “es un certificado argentino que dialoga
regionalmente. Fue muy de avanzada cuando empezamos. Hay que tener en cuenta
que las cuestiones lingüísticas son muy sensibles, porque involucran la
identidad de las personas. A mí me interesa cuestionar quién es el dueño de la
lengua. Me parece bueno el debate sobre la lengua, no es útil dramatizar tanto
algunas decisiones”.
Desde la
UBA, Gabriel Capitelli, Secretario de Relaciones Internacionales, sostiene que
el SIELE “tiene un perfil panhispánico” porque “contempla las diferentes
variantes del español en los distintos países y regiones”. La UBA, dice, “se
integra a este grupo de trabajo defendiendo su posición académica a través de
los profesores de lengua de la Universidad”.
Según
Capitelli,el CELU continúay su actividad no interfiere con la
del SIELE “que tiene una proyección internacional de las universidades de habla
española mas grandes y prestigiosas del mundo”. Capitelli cree que el SIELE
suma: “No sólo no dificulta, sino que incrementa la posibilidad de integrar
investigaciones y nuevos conocimientos sin dejar de hacer nada de lo que se
está haciendo; por el contrario, potenciándolo”.
Tras el saludable pronunciamiento de escritores contra el negocio de la lengua que el domingo expuso Silvina Friera en este diario, y puesto que el asunto me ocupa desde hace años (en estas mismas páginas escribí más de una vez sobre el imperialismo cultural de la llamada “Marca España” y los intereses de mercado y neocolonización que infectan este asunto) quiero ahora precisar que lo que está en peligro no es solamente la “soberanía lingüística”.
El peligro va mucho más allá y tiene que ver con la identidad cultural. Muchos intelectuales latinoamericanos venimos advirtiendo desde hace décadas que lo que siempre se llamó “la lengua de Cervantes” es también la lengua de Sor Juana y de Sarmiento, y de Borges, Cortázar, Neruda, Rulfo, García Márquez y miles de creadores. Por eso subrayamos que nuestra literatura, que representa a unos 500 millones de personas, se escribe no en lengua “española” sino –como insisto desde hace años– en “castellano americano”.
Desde comienzos del siglo XIX la independencia continental parió también un proceso de cambio lingüístico en los vínculos parentales y amicales de los habitantes de nuestras naciones. Desde entonces nuestro trabajo y los logros, afectos, alegrías, frustraciones y dolores se expresaron en la lengua que nos identifica, nos caracteriza y nos presenta al mundo como nación latinoamericana: el Castellano que se habla en América.
Llamar Español a esa lengua, y no Castellano, es una apropiación que responde al eterno interés colonial y económico del Reino de España, cuyos atropellos en nuestra América desataron las luchas por la independencia. Por lo tanto aceptar el rótulo imperial que nos dice que hablamos “Español” atenta contra nuestra identidad como nación y comunidad latinoamericana.
La España rica y primermundizada de Felipe González fue la artífice de esa maniobra, cuando impusieron el mandato de que nosotros recordáramos los 500 años de la llegada de Colón a América como un manso fenómeno cultural.
Ya durante los fastos de 1992 fuimos muchos los que problematizamos los eufemismos y simplezas lingüísticas que pretendían la celebración de un acontecimiento que sí merecía ser recordado, pero conscientes de que no había nada que festejar de los horrores de la conquista y de que se trataba de un mero asunto de negocios del poder político español de entonces. Y que debió ser la oportunidad de que la Argentina impulsara un Instituto Borges-Cortázar, compartido entre Educación, Cultura y Cancillería, como alguna vez propuse y como destaqué en años recientes en Tecnópolis y después en los Foros de Pensamiento Nacional por una Nueva Independencia.
Hace ya 200 años el enorme lingüista que fue Andrés Bello (1781-1865) advirtió el eje de la cuestión al titular su obra principal: “Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos”. Allí explicaba: “Se llama lengua castellana (y con menos propiedad española) la que se habla en Castilla y que con las armas y las leyes de los castellanos pasó a América, y es hoy el idioma común de los Estados hispanoamericanos”.
Mucho antes, en el siglo XII, Alfonso El Sabio, rey de Castilla, había empezado a hablar en toda la península ibérica en el lenguaje que los pueblos entendían y que desde entonces se llamó Castellano. Tres siglos después Antonio de Nebrija, en 1496, publicó su “Gramática castellana”, que fue la primera de una lengua moderna.
Pero no sólo el gran lingüista venezolano interpretó bien el asunto, sino que incluso la Constitución Española de 1978, producto de la democratización posterior a la caída del régimen franquista, definió: “El castellano es la lengua española oficial del Estado”.
Claro que enseguida lo cambiaron de hecho, cuando se dieron cuenta de que la lengua es un medio y una oportunidad extraordinaria para la neocolonización que requería el naciente capitalismo expansivo del gobierno español. Ahí nació el Instituto Cervantes, sostenido por empresas como Repsol, Telefónica, Iberia y los grandes multimedios. Y a la vez los Congresos de la Lengua (española, por supuesto), dedicados a analizar los problemas y retos del idioma (español, por supuesto) bajo lemas como “Identidad lingüística y globalización” en el caso de Rosario en 2004, donde se debatieron “los aspectos ideológicos y sociales de la identidad lingüística” y “el español internacional y la internacionalización del español”.
Era clarísimo que desde la lengua se procuraba reinstalar viejas pretensiones imperiales. La internacionalización de una identidad lingüística forzada era parte del aggiornamento del proyecto del Reino de España de, dos siglos después, retomar la representación de sus viejos y rebelados súbditos. Proyecto que ya no era territorial pero sí económico y de mercado, pues el gran objetivo detrás de la avanzada lingüística era la transnacionalización de sus empresas, bancos y multinacionales y su instalación en un mercado fabuloso, once veces mayor en habitantes y consumidores potenciales.
Entonces no solamente “la soberanía lingüística está en peligro”. Como dice el lingüista Scott Sadowsky, de la Universidad de la Frontera (Temuco, Chile) la lengua es hoy “el petróleo de España”. Por eso recomienda “dejar de hacerle caso a la RAE en lo que respecta al castellano”.
El mal paso dado por la UBA es un pacto de negocios montado sobre una nueva genuflexión interesada ante académicos y lobbistas hispanos que se han venido apoderando del otrora indiscutido sello de la RAE. Y no es un paso inocente. El Castellano es, después del chino mandarín, la lengua más hablada del planeta por el número de personas que la tienen como lengua materna. Es también el idioma que ha logrado mayor difusión en el mundo contemporáneo; es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU, el segundo más estudiado en todo el mundo después del Inglés, y el tercero más utilizado en Internet. O sea, un fabuloso potencial colonizador y de negocios.
Todo esto también hay que decirlo a propósito de la denuncia de los colegas acerca de la injustificable decisión de la UBA.
El concepto de nación y el uso del catalán en la Administración pública, dos símbolos identitarios de Cataluña recogidos en el nuevo Estatuto, vigente desde 2006, sufren algunos recortes tras el examen del Tribunal Constitucional. La sentencia, aprobada ayer por seis votos a favor y cuatro en contra, ve aspectos inconstitucionales en 14 artículos y matiza otros 26 al fijar una interpretación determinada para adecuarlos a la norma. Lo que sigue resume el contenido de los tachones (en negrita figuran las palabras o textos eliminados por inconstitucionales) aprobados ayer:
Artículo 6. 1. La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza.
Artículo 76. 4. Los dictámenes del Consejo de Garantías Estatutarias tienen carácter vinculante con relación a los proyectos de ley y las proposiciones de ley del Parlamento que desarrollen o afecten a derechos reconocidos por el presente Estatuto.
Artículo 78.1. El Síndic de Greuges tiene la función de proteger y defender los derechos y las libertades reconocidos por la Constitución y el presente Estatuto. A tal fin supervisa, con carácter exclusivo, la actividad de la Administración de la Generalitat (...).
Los artículos 95, 97, 98, 99, 100 y 101, que se refieren al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y al Consejo de Justicia de esta comunidad, son retocados por la sentencia de manera muy importante. Hasta el punto de que, con el fallo, el Consejo de Justicia de Cataluña pierde todo su poder, sus atribuciones y sus competencias.
Artículo 111. Competencias compartidas. En las materias que el Estatuto atribuye a la Generalitat de forma compartida con el Estado, corresponden a la Generalitat la potestad legislativa, la potestad reglamentaria y la función ejecutiva, en el marco de las bases que fije el Estado como principios o mínimo común normativo en normas con rango de ley, excepto en los supuestos que se determinen de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto. En el ejercicio de estas competencias, la Generalitat puede establecer políticas propias. El Parlamento debe desarrollar y concretar a través de una ley aquellas previsiones básicas.
Artículo 120. 2. Cajas de ahorros. Corresponde a la Generalitat, en materia de cajas de ahorros con domicilio en Cataluña, la competencia compartida sobre la actividad financiera, de acuerdo con los principios, reglas y estándares mínimos que establezcan las bases estatales, que incluye, en todo caso, la regulación de la distribución de los excedentes y de la obra social de las cajas.
Artículo 126. 2. Crédito, banca, seguros y mutualidades no integradas en el sistema de Seguridad Social. Corresponde a la Generalitat la competencia compartida sobre la estructura, la organización y el funcionamiento de las entidades de crédito que no sean cajas de ahorros, de las cooperativas de crédito y de las entidades gestoras de planes y fondos de pensiones y de las entidades físicas y jurídicas que actúan en el mercado asegurador a las que no hace referencia el apartado 1, de acuerdo con los principios, reglas y estándares mínimos fijados en las bases estatales.
Artículo 206. 3. Participación en el rendimiento de los tributos estatales y mecanismos de nivelación y solidaridad. Los recursos financieros de que disponga la Generalitat podrán ajustarse para que el sistema estatal de financiación disponga de recursos suficientes para garantizar la nivelación y solidaridad a las demás comunidades autónomas, con el fin de que los servicios de educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado del bienestar prestados por los diferentes Gobiernos autonómicos puedan alcanzar niveles similares en el conjunto del Estado, siempre y cuando lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar. En la misma forma y si procede, la Generalitat recibirá recursos de los mecanismos de nivelación y solidaridad. Los citados niveles serán fijados por el Estado.
Artículo 218. 2. Autonomía y competencias financieras. La Generalitat tiene competencia, en el marco establecido por la Constitución y la normativa del Estado, en materia de financiación local. Esta competencia puede incluir la capacidad legislativa para establecer y regular los tributos propios de los Gobiernos locales e incluye la capacidad para fijar los criterios de distribución de las participaciones a cargo del presupuesto de la Generalitat.
Domingo 04 de agosto de 2013 | Publicado en edición impresa
Cómo se hace un diccionario
Un recorrido por los pasillos y salones de la Real Academia Española para conocer la exhaustiva actualización del libro que presenta, no sin polémica, las definiciones de nuestra lengua
MADRID.- Todos los jueves, a las 19.30, suena una campanilla en la Real Academia Española (RAE). En su elegante sede a metros -apenas una escalinata- del Museo del Prado se reúnen en torno una gran mesa ovalada los filólogos, intelectuales, catedráticos, científicos y escritores que integran la institución. La delicadeza del tintineo marca el tono y el estilo de la sesión que está por comenzar. La responsabilidad es colosal: hallar la definición más precisa posible para un grupo de palabras que pasarán a integrar, o no, el diccionario más consultado de nuestra lengua. Los miembros ocupan sus sillones, uno por cada letra -mayúscula y minúscula- del abecedario.
Para llegar a esa sala se atraviesa un pasillo custodiado por copias de la serie Los caprichos, de Francisco de Goya (los originales, que pertenecen al tesoro de la RAE, están guardados en la bóveda de seguridad). Por ese mismo corredor, hace dos meses, caminó Santiago Muñoz Molina, el miembro más reciente de la Academia, en la ceremonia de ingreso a la que asistió a la Revista. El protocolo indica que, luego de ser elegido por los académicos, el flamante miembro debe preparar un discurso y presentarlo en un acto público, donde aborda una problemática de la lengua o la literatura. Vestido de frac, ingresa al salón principal acompañado por los dos últimos miembros que han tomado posesión. A su derecha se encuentran las autoridades de la Academia; a su izquierda, quienes serán sus nuevos compañeros; en el centro, el director, debajo de dos lienzos: el de Felipe IV, el monarca que auspició el surgimiento de esta institución, y por Miguel de Cervantes, el máximo exponente de la literatura española. A este discurso de ingreso le sigue la contestación de un académico que le da la bienvenida, y luego la entrega de una medalla que deberá ser devuelta a la institución a la muerte del académico, puesto que estas distinciones son las mismas desde que la RAE surgió, en 1713.
Ajena al gobierno y a los partidos políticos, desde su nombre la RAE expresa su origen como institución que emana de la corona española. Los reyes siguen de cerca las actividades de sus ocho academias, en particular de ésta, la más conocida en todo el mundo hispano.
La RAE tiene su propia biblioteca -distribuida en tres sofisticadas salas que se corresponden con tres tipos de bibliotecas- integrada por 250 mil volúmenes, entre ellos las primeras ediciones del Quijote y de obras de Lope de Vega. Su pompa y solemnidad son el resultado de una tradición de tres siglos de vida que limpia, fija y da esplendor a la lengua, según reza su lema, explícito en su escudo, un crisol en llamas. Establecer y confeccionar obras que ayuden a la cohesión y unidad de la lengua en su diversidad son sus funciones principales (obras como la Gramática y la Ortografía de la Lengua Española lo atestiguan), pero la más conocida es la redacción del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Este texto y esta institución cobran cada vez más protagonismo. El informe del Instituto Cervantes de 2012 precisa que 495 millones de personas hablan español y que es el segundo idioma más hablado del planeta (después del chino, con 1000 millones de usuarios), superando al inglés.
"La definición perfecta no existe" José Manuel Blecua, director de la RAE, sentado en la magnífica biblioteca de 250 mil volúmenes (y varios incunables).
El año próximo se publicará una nueva edición de este diccionario, la 23ª, que contendrá 90 mil palabras, de las cuales dos tercios son enmiendas de la edición anterior, precisa el director de la RAE, José Manuel Blecua. "Esta edición manifiesta un crecimiento progresivo en cantidad de palabras. Se han modificado 60 mil, enmiendas que ya se encuentran, en gran medida, en línea. Es decir, cuando hoy se consulta el diccionario, se está consultando en realidad el próximo diccionario."
DESDE LA A HASTA EL DRAE
Mucho antes de que las palabras lleguen a los académicos y se discutan los jueves hay una enorme tarea previa de investigación. A pocas cuadras del estadio Santiago Bernabéu funciona el Centro de Estudios de la RAE, donde se ubica, entre otros departamentos, el Instituto de Lexicografía, una casa con jardín al frente y banderas de todos los países de habla hispana. En un ambiente más informal que el del edificio de la sede central, los lexicógrafos de la institución se dan cita muy temprano, de lunes a viernes. Filólogos de formación (los programas educativos argentinos para las licenciaturas en Letras ponen mayor énfasis en Literatura o en Lingüística antes que en Filología), gramáticos, especialistas en griego y latín y semantistas integran las huestes de ese ejército de zapadores -metáfora de Concepción Maldonado, una eminencia y experta editora de diccionarios- que iluminan sobre el origen y el uso que los hablantes del español actual le dan a una determinada palabra.
En este edificio se atienden además las consultas sobre el idioma que llegan a diario al departamento Español al Día. Muchas veces, cuentan los lexicógrafos, reciben preguntas específicas que provienen de la Justicia a la hora de interpretar una palabra, pues la definición o redacción de un término puede cambiar de modo radical el curso de una causa.
La lexicología ha cobrado en las últimas décadas un gran desarrollo. La profesionalización y especialidad de esta tarea fue impulsada por la tecnología que permitió la confección de aquel motor inmenso que constituye el paso previo para realizar un diccionario: los corpus.
Sede solemne. Los formalismos son parte integral de una institución de tres siglos que limpia, fija y da esplendor a la lengua, según reza su lema.
Los especialistas reúnen textos, corpus, para extraer de ellos la información que permite analizar la frecuencia y los contextos en que se utilizan las palabras para poder así precisar su significado y origen. Las fuentes son publicaciones periodísticas, literarias, científicas y académicas, entre otras. Incluso se han incorporado materiales orales a los corpus. Por ejemplo, de la Argentina se registran textos de Julio Cortázar y también el relato de algunos goles de Alejandro Fantino. A los corpus se puede ingresar desde la página de la RAE y existen dos tipos: el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) y el Corpus Diacrónico del Español (Corde, que reúne textos hasta 1975). Entre ambos contabilizan 410 millones de palabras registradas.
Gracias a los corpus, es más ágil la exploración de términos a lo largo de los siglos y así será posible la publicación en 2017 del esperado Nuevo Diccionario Histórico del Español (NDHE), coordinado por el académico José Antonio Pascual, un texto indispensable para toda lengua que busca trazar la evolución del léxico desde el origen de una palabra hasta la actualidad.
El DRAE incorpora los denominados americanismos, es decir, aquellas palabras del español cuyo origen y uso provienen de los países de América latina. Para ello, desde 1951 se fundó la Asociación de Academias de la Lengua Española, integrada por 22 academias. "El diálogo y el contacto entre la RAE y las instituciones americanas es prácticamente diario. En breve funcionará un mecanismo para poder estar conectados a través de un teléfono gratuito, y mediante teleconferencias se podrá trabajar de modo simultáneo en un mismo texto", anticipa Blecua. La RAE también aborda la elaboración del Diccionario de Americanismos (DA), confección donde es indispensable la colaboración de todas las academias hispanoamericanas.
Todo diccionario cuenta con una planta -palabra tomada de la arquitectura-, un esqueleto donde se ubican los elementos de cada palabra (etimología, clase de palabra, sus distintas acepciones, ejemplos de uso, etcétera).
"Cómo hacer un diccionario es un problema, y cómo hacerlo siguiendo una tradición de 300 años es otro problema mayor. El primer diccionario de la Academia se hizo a mano. Es de 1726-1739, pues se fue publicando por tomos de la A a la Z, llamado de autoridades porque contenían citas, en su mayoría de autores del Siglo de Oro español. En la actualidad se realiza a partir de un conjunto de corpus. El DRAE sigue la tradición de la Academia, siempre en armonía con la gramática. Va destinado a una gran cantidad de hablantes, con sus variedades dialectales, y se debe precisar aquellas palabras que provienen de América y en qué países se utilizan", explica Blecua.
Quizá la lógica indica que un diccionario se redacta por orden alfabético, pero esto no es así. Muchas palabras se definen por sus campos semánticos, y por ejemplo, existe un lexicógrafo especializado en la definición de todas las palabras utilizadas en teatro, otro en vocabulario científico, etcétera.
Desde el Crátilo de Platón, el problema de la definición ha sido abordado por la filosofía. Los diccionarios deben definir la palabra (por ejemplo, si es un verbo o un sustantivo, y cuál es su significado) y no la cosa en sí misma; cuál es la cosa que una palabra designa. Esta última tarea corresponde a la enciclopedia. "Toda definición se puede mejorar. Sí existe un estilo y leyes, como la legibilidad. No deben superar las veinte palabras ni tener oraciones incrustadas dentro de otras", precisa Blecua.
Una vez definida una palabra comienza una larga serie de revisiones a cargo de otros especialistas. Cuando ya no existen objeciones se confecciona una lista que será discutida en la sesión de los jueves por los miembros de número de la RAE e incluso una vez aprobadas regresan otra vez al Instituto de Lexicografía. La revisión general del nuevo DRAE demandará casi un año.
POLÍTICAMENTE DESCRIPTIVO
Ser director de la RAE es un reconocimiento enorme para todo estudioso de la lengua. Cada cuatro años se realizan elecciones para renovar a sus máximas autoridades. Por votación mayoritaria José Manuel Blecua, doctor en Filología Románica y catedrático de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Barcelona, fue elegido en 2010.
Destacados escritores de la talla de Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Miguel Delibes y Salvador de Madariaga formaron parte de la RAE, y actualmente la ficción tiene sus representantes en Javier Marías, Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez-Reverte. También los mejores lingüistas de todos los tiempos formaron y forman parte de sus filas. La RAE ha ido evolucionando junto con la sociedad y, en la actualidad, seis académicas integran la Academia.
A pesar del prestigio indiscutible de sus miembros, son frecuentes las críticas a esta institución, canalizadas a través de muchas entradas del DRAE. "La gente considera que el diccionario tiene que tener las últimas novedades de la lengua juvenil, de la lengua científica, de los dialectalismos, y este diccionario es un diccionario de la lengua general, no específica", detalla Blecua. Otro aspecto criticado del DRAE es la ideología de la sociedad que se cuela en sus entradas. "Todos los diccionarios arrastran los problemas de la lengua y de la sociedad. Pero, precisamente, un diccionario no debe ser políticamente correcto, sino descriptivamente correcto. No le corresponde a este texto ocultar el machismo, por ejemplo. Un diccionario debe ser objetivo y debe incorporar incluso aquellos rasgos negativos. Y lo que es más importante aún, debe respetar la gramática de la lengua", asegura.
Mucho revuelo generó el informe que se conoció en 2012, redactado por Ignacio Bosque, Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, donde sostiene que en la utilización plural de los sustantivos y los adjetivos se incluyen, bajo forma aparentemente masculina, lo masculino y lo femenino. Se trata en esos casos de lo que se denomina masculino como género no marcado. En el escenario argentino se podría aplicar a la utilización del todos y todas. Este artículo de carácter público, disponible en la Red, ironiza: "¿Será o no sexista el uso de la expresión el otro en la secuencia Juan y María se ayudan el uno al otro en lo que pueden?"
Alabado o criticado, el DRAE es el más consultado de nuestra lengua y pertenecer a esta institución responsable de su confección, la RAE, es un honor para todo estudioso de la lengua. Definir una palabra continuará siendo un problema complejo cuyos límites excede muchas veces la filología. "La definición perfecta no existe", asegura Blecua.